Cuidados y bienestar / Primeros Años

Porqué NO recurrir a los castigos

Castigar a los niños que “se portan mal”, está arraigado en nuestra cultura, es algo que no escandaliza y que todos hemos sufrido alguna vez; un recurso al que la mayoría apela.

¿Cuántas veces castigaste a tus hijos por lo mismo?¿Estos castigos funcionan en realidad?

Los castigos parecen ser la forma más rápida, fuimos educados así y nos repiten hasta el hartazgo que gracias a los castigos no nos volvimos delincuentes, pero ¿es cierto?

La verdad es que los castigos no funcionan y prueba de ello es que los niños siguen haciendo lo mismo y sigues castigándolos por eso. Los veas o no, los pequeños reincidirán porque este no es el mejor método para educar, porque en realidad no están aprendiendo nada.depositphotos_3204170_m-2015

A causa del temor o la frustración que provoca ser castigado, los niños se dejan controlar en el momento; pero no ofrece soluciones verdaderas. Su supuesta eficiencia es momentánea.

Además de que no sirve, los castigos reducen la confianza entre los chicos y sus encargados, además de afectar su autoestima.

Con el paso de los años, lo niños podrían optar por aislarse y callar sus problemas o dudas. Pierden la espontaneidad, simplemente dejan de hacer todo a la vista de sus padres porque sus acciones podrían ser incorrectas; sin embargo, la duda persiste, sigue sin comprender qué es lo que separan a lo permitido de lo prohibido.

A menudo se dice que esta nueva generación está destinada a la delincuencia porque “ya no se los puede castigar” o “te recitan sus derechos”, estas son frases típicas heredadas de sistemas de educación autoritarios, pero ¿que hay de malo con que los niños sepan de sus derechos? ¿Acaso no deberían tenerlos?

El diálogo y la comunicación siguen siendo las mejores vías para educar. No podemos criar seres humanos implementando los mismos parámetros que usamos para amaestrar animales, a los que de hecho, tampoco se les golpea para que aprendan a obedecer.

Si el niño se está portando mal ponte a pensar si es que solo quiere llamar tu atención, claro que hay que fijar límites pero eso no implica humillarlos. Por ejemplo, si el pequeño tiró su ropa, juguetes o tus libros al suelo explícale que ahora el lugar se desordenó porque tiró los objetos al suelo y que debe ponerlos en su lugar, agrega que tu estás dispuesto a ayudarlo en esta tarea. Así entenderá que todas las acciones tienen consecuencias y en el proceso inculcas valores como el trabajo en equipo; sin embargo, si solo gritas y te vas ¿qué es lo que estarías enseñando?

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